El cine como paradigma del cambio en las reglas del juego

Este pasado jueves estuve con unos amigos en el tan proclamado estreno de la nueva entrega de Indiana Jones, Indiana Jones y la calavera de cristal. Las opiniones al salir fueron variadas, y sólo coincidí con Carlos en que la película cumplía bien con lo que se esperaba de ella.

Más allá de la cinta, la situación nos volvió a llevar a una de las discusiones que habíamos tenido en los últimos tiempos acerca del negocio del cine: su evolución. Y es que en el estreno de un film que tiene hordas de seguidores en todo el mundo la sala ni siquiera estaba cerca de llenarse, en uno de los cines más concurridos de la ciudad. La gente ya no va al cine, en eso coincidimos todos. Las descargas de películas por internet, la carestía de buenas películas, los precios, y la aparición de suculentos sustitutivos estan tirando por tierra los esfuerzos que se hacen desde las productoras por mantener con vida a un sector en claro declive.

La pregunta que me vino a la cabeza fue: ¿qué ha cambiado?¿qué diferencia hay entre los momentos en los que yo iba al cine y la actualidad, en que lo visito con cuentagotas y no hago más que llevarme sinsabores?

Hablando y hablando, llegamos a la conclusión de que el cine se ha quedado atrás. Antes, si querías ver una película, las opciones eran pagar por verla en una sala enorme con un sonido estupendo o verla a los dos años en tu televisor telefunken roído en telecinco, con tres cuartos de hora de anuncios de por medio.

Sin embargo, hoy en día, las alternativas son ver la película en el cine con unas calidades ínfimamente mejores, o descargarla de internet y verla (antes de su estreno en ocasiones) en tu flamante televisor de plasma de 344 pulgadas con tu equipo dolby sorround de la leche, espatarrado en tu sofá estupendo. Bien sabemos todos que el hogar no es el cine, pero por la diferencia de precio (especialmente en los extras, que llegan a tener precios irrisorios) y de comodidad (en mi casa no tengo que coger el coche, aguantar ningún atasco, ni pagar parkings ni gorrillas, no me tengo que arreglar, puedo invitar a amigos…) las dos alternativas se han acercado tanto en prestaciones que la caída en el negocio no se puede calificar de menos que de natural.

Ahora la pelota está en el tejado de las productoras y las propias salas de cine. En mi opinión, cuanto más tiempo malgasten en perseguir el imposible de eliminar por completo la piratería de la faz de la tierra, más caeran sus figuras, y menos posibilidades de reacción tendrán para conseguir cambiar su propio modelo de negocio para hacerlo atractivo a sus consumidores.

El nuevo diálogo cliente – productor debería ser algo así:

P: Oye, y cómo es que ya no vienes al cine?
C: Hombre, es que para lo que vale y para lo que ponen mejor la veo en casa!
P: Pero la piratería es delito…
C: Delito debería ser cobrar lo que cuestan las palomitas…
P: Y qué crees que te haría venir más al cine?
C: No sé, ofréceme algo nuevo, algo diferente. Un guión que merezca la pena, cuéntame buenas historias, que es lo que me gusta. Ya me he dado cuenta de que podéis hacer cosas muy chulas con los ordenadores. Pero a mi lo que me gusta es otra cosa. Haz mi experiencia en el cine diferente. Proyecta sobre un techo ovalado, hazlo en 3D, dame olores, sabores, que mi silla se mueva, hazme sentir que estoy dentro de la película, en definitiva, dame un buen motivo para que no la vea en mi casa.

Gracias, Mario!

En los estertores del V Festival Internacional de Magia de Sevilla, tengo que decir que he disfrutado muchísimo de los grandes magos con los que hemos contado. Pese a que este año no he estado en la actuación de René Lavand, sí que pude deleitarme con una charla que ofreció para 30 ó 40 aficionados que nos congregamos en el Pub Magia y Música. Fue un placer compartir apenas una hora con un talento con tantísimo bagage a sus espaldas. Me quedo con su mirada, cansada y cómplice, pero conocedora de los secretos y de la calle. Le bastaba un gesto o una mirada para hacernos reir a todos. Bárbaro. Grande, Maestro!

Luego vino la actuación de Lennart Green, que se encargó de destrozarnos con su magia del caos. Qué bonito es ver cómo un profesional puede aparentar con tanta naturalidad una cosa cuando la realidad es absolutamente opuesta. Ahí estaba Lenny tirando cartas por todas partes y pareciendo tosco y despistado, mientras tenía perfectamente localizadas todas las cartas.

El lunes estuve en el espectáculo de otro mago con mayúsculas: Gaetan Bloom. Este señor es para mi gusto un paradigma de seguridad y suficiencia en la magia de escena. Se metió al público en el bolsillo con la primera banana que hizo aparecer, y no lo dejó escapar hasta la hora del cierre. Exquisito su número con el cable del micrófono. Todo un genio de la missdirection. Todo un encanto de persona. Qué arte el Gaetancito!

Gaetan Bloom

Aún quedan actuaciones como las de Chango, y me he saltado algunas como las de Javi Nemo e Ignacio de la Cuesta, pero el bolsillo no da para todo.
Muchas gracias Mario, he disfrutado mucho del festival !

We miss you, Frankie

Hoy, 14 de mayo de 2008, se cumplen 10 años desde que “La voz” nos abandonara. Eterno, vive hoy como leyenda entre nosotros, merced al prolijo legado que nos regaló: más de 1300 canciones y una cincuentena de películas con las que recordarle. Canalla, mujeriego o juerguista fueron algunos de los calificativos que se le colocaron, aunque también perfeccionista, amante de la familia y filántropo.

Para mí, uno de los personajes más carismáticos, que dejó huella imborrable con canciones convertidas en mitos como My way, New York, New York, Strangers in the night o Something stupid, pero que a mi me gusta recordar por otras un poquito menos famosas y bajo mi punto de vista más carismáticas, como Under my skin, Moonriver, Hello Dolly o Witchcraft. Delicioso también su dueto con Jobim en Girl from Ipanema, o sus versiones del Mac the knife de Bobby Darin.

Tuvo una vida de película, que comenzó con un parto complicado y que estuvo a punto de costarle la vida, siguió con unos estudios frustrados, y continuó con un ansia de éxito sin límite. Trabajó como repartidor, locutor, cantó con una orquesta, fue extorsionado por los raptores de su hijo Frank Jr., y tuvo parejas sentimentales de la talla de Lauren Bacall, Ava Gardner, Judy Garland, Kim Novak o Mía Farrow.

Se le atribuyeron conexiones con la mafia, por las que tuvo que responder en varias ocasiones ante el Gobierno de EEUU, y fue líder del célebre Rat Pack de Dean Martin, Sammy Davis Jr. o Lauren Bacall. Llegó a odiar el cantar su My way, o a repetir más de 20 veces la grabación de Under my skin hasta que estuvo a su gusto. Fue poseedor de un prodigioso sentido del ritmo, pese a que nunca fue músico (no tocó ningún instrumento), manejaba los silencios como nadie, y contaba con un carisma arrollador.

Todos estos detalles encumbraron su leyenda, que seguirá viva en tanto esta pelotita siga dando vueltas. Yo hoy, en la noche sevillana, tomaré una copa en su memoria mientras vuelvo a escuchar su Fly me to the moon.

A tu salud, amigo!