Déjalo. No sirve.
El mismo Manifiesto Cluetrain (que recomiendo encarecidamente) lo dice muy claro:
74. Somos inmunes a la publicidad. Olvídalo.
Pero parece que da igual. Nada de explorar nuevos modelos, como el freemium, aplicar la teoría de la larga cola o las enseñanzas de los gurús como Seth Godin. La cosa va de molestar. De lanzar publicidad indiscriminadamente a las personas, estén interesadas o no. Estén interesadas en nuestros producto/servicios o no. Quieran ver lo que tengas que decir. Nada de charlar con tus clientes, de interesarte por ellos.
El resultado de seguir utilizando las viejas estrategias en el viejo medio no es otro que el fracaso más absoluto, como el que refleja con sorna L.McDuff en su video “The Year Media Died”. Te lo dejo para que lo veas.
Sigue con tus interstitials. Con tus videos que se cargan sin pedirme permiso. Con tus banners en flash que no me dejan leer lo que he venido a ver. Ponle sonido a los banners cuando paso por encima de ellos para que suenen a todo volumen en mis altavoces a las tantas de la mañana y despierte a los vecinos (hechos verídicos). No te preocupes de interesarme en tu producto, de tratar de crear algo atractivo para mí, para que quiera comprarlo y para que lo compre y lo recomiende a mis amigos y hable muy bien de él. Al fin y al cabo las estadísticas no muestran que la opinión más valorada es la del resto de usuarios.
Sigue en tus trece. A mi me encantará ver cómo te estrellas con tus viejos planteamientos, como me gustaría ver fracasar a los fabricantes de máquinas de escribir si exigiesen ayudas para pelear contra los ordenadores que arruinan su negocio.
Yo no pienso cambiar. Es el mundo el que está equivocado.
Orson Welles

He estado dudando si llamar a esta entrada “Roba lo que puedas 2: la mala interpretación” porque últimamente la cosa en Política va de trincar.
En general, la Política se presta muchísimo a eso, porque el taco está tan cerquita que es taaan fácil echarle mano… y ya no sólo los billetes, sino la influencia, que tiene mucho más valor. Yo sinceramente creo que ciertos políticos hay ocasiones en las que ni siquiera creen que lo están haciendo mal.
Sin embargo lo que últimamente me está revolviendo los intestinos son las historias del Sr. Chaves. Primero comenzó con la historia de su hermano Leo Chaves, que Griñán puso en la calle con la reestructuración del Gobierno autonómico propuesta desde Madrid y que terminó con el hermanísimo como Director General del Baloncesto Cajasol (porque es evidente que su excelsa preparación le hace apto para la Delegación de Infraestructuras y Tecnologías Deportivas y para la Dirección Deportiva en un club de baloncesto – Por cierto, está tan bien preparado este señor que estuvo UN día en el paro), y ahora sigue con el asunto de su hija como procuradora de una empresa que recibió 10 millones de la Junta (en particular el hecho de que se cambiase la Ley me parece especialmente sangrante).
Pero es que vamos mucho más allá. Es que salen en el periódico los del PSOE amenazando a los del PP en Andalucía de que no comiencen a destapar este tipo de escándalos, porque ellos también tienen cosas que ocultar. Y digo yo:
¿se puede ser más estúpido?
Como votante me indigna que un representante de un partido político haga esta declaración, que reconoce abiertamente:
Pues estupendo. Les falta mandarme una carta a mi casa que ponga:
Te estoy robando. Gracias por tu dinero, gilipollas.
Aunque pensándolo bien, sería una tontería. Sale mucho más barato hacerlo así en plan general usando un periódico y que se dé por enterado todo el mundo.