
Hace unos días, Ashton Kutcher, el célebre actor casado con Demi Moore, lanzó un reto a la mismísima CNN: anunció que llegaría al millón de seguidores en twitter antes que la famosa cadena televisiva. Por aquel entonces, el medio aventajaba al autor en unos 30,000 seguidores.
Pues bueno, hace unos pocos minutos se ha confirmado la victoria del actor, por un escaso margen de apenas 2.000 seguidores.
Uno podría pensar que esto es una soberana estupidez, y en parte tendría razón. Twitter es un servicio de microbbloging. Ni siquiera es Facebook, una red con 200 millones de usuarios en todo el mundo. Es una empresita fundada por tres locos en la tercera planta de algún edificio en California. Pero todo eso es lo de menos.
Lo que sí importa de verdad es que en la red lo que manda son las ideas, y sobre todo, la voz humana. Nos gusta escuchar una voz sincera, de un igual, que nos habla, se ríe, tiene anhelos, se divierte y juega.
En la CNN se mofaban de Kutcher: “¿Sabes lo grande que es la CNN?”. Lo que ha quedado claro es que internet y la humanidad son mucho más grandes. Mucha pasta, miles de trabajadores y una horda de marketeers, pero un tipo que le saca fotos al culo de su mujer mientras hace la colada les ha ganado.
“¿Que era una carrerita tonta? Si sí, pero apunta que yo he ganado.”
Y además, esta pequeña competición deja mucho que pensar para aquellos a los que les guste ir un poquito más allá de la mera anécdota, que saldrá en todos los periódicos de internet durante el día de hoy y desaparecerá bien pronto: