Me quito el sombrero, como taaantas veces hay que quitárselo en internet a lo largo del día, ante esta recreación de los goles del partido inaugural del Mundial entre México y Sudáfrica. No solo la idea es divertida, sino que está recreada con el talento acostumbrado, que hará que los que vieron el partido lo encuentren asombrosamente parecido.
Haber elegido poner las vuvuzelas y al locutor alemán ha sido la guinda del pastel

Hace unos días, Ashton Kutcher, el célebre actor casado con Demi Moore, lanzó un reto a la mismísima CNN: anunció que llegaría al millón de seguidores en twitter antes que la famosa cadena televisiva. Por aquel entonces, el medio aventajaba al autor en unos 30,000 seguidores.
Pues bueno, hace unos pocos minutos se ha confirmado la victoria del actor, por un escaso margen de apenas 2.000 seguidores.
Uno podría pensar que esto es una soberana estupidez, y en parte tendría razón. Twitter es un servicio de microbbloging. Ni siquiera es Facebook, una red con 200 millones de usuarios en todo el mundo. Es una empresita fundada por tres locos en la tercera planta de algún edificio en California. Pero todo eso es lo de menos.
Lo que sí importa de verdad es que en la red lo que manda son las ideas, y sobre todo, la voz humana. Nos gusta escuchar una voz sincera, de un igual, que nos habla, se ríe, tiene anhelos, se divierte y juega.
En la CNN se mofaban de Kutcher: “¿Sabes lo grande que es la CNN?”. Lo que ha quedado claro es que internet y la humanidad son mucho más grandes. Mucha pasta, miles de trabajadores y una horda de marketeers, pero un tipo que le saca fotos al culo de su mujer mientras hace la colada les ha ganado.
“¿Que era una carrerita tonta? Si sí, pero apunta que yo he ganado.”
Y además, esta pequeña competición deja mucho que pensar para aquellos a los que les guste ir un poquito más allá de la mera anécdota, que saldrá en todos los periódicos de internet durante el día de hoy y desaparecerá bien pronto:
Esta última edición de Britain’s Got Talent tiene una nueva Paul Potts. Igual que aquel vendedor de móviles nos dejó patidifusos cuando dejó salir de su gargante un brillante Nessum Dorma, Susan Boyle es capaz de cantar como los ángeles en la edición de 2009 del mismo programa.

Susan Boyle: da un poco de susto la mujer
Aquí está el enlace para poder ver cualquiera de los vídeos de la interpretación, que por expreso deseo del propietario de los derechos, no puede ser embebido en los blogs. Es maravilloso ver como hasta a la gente que no entiende como se deben hacer las cosas puede irle bien.
Me he comprado un cable HDMI, y ahora veo mi portátil en las teles de plasma de puta madre estupendamente. Además tengo la nueva versión que conté del ultrastar deluxe, un estupendo juego de karaoke.
Antes jugábamos simplemente a ultrastar, y bueno, la cosa solía tener un éxito “parcial”. Había quien cantaba, quien no pero le gustaba verlo, y quien lo detestaba. Bueno, ahora con la nueva versión, pueden hacerse 3 equipos, uno de los integrantes de cada cual puede cantar simultáneamente a los demás. En un caso hipotético podrían llegar a jugar hasta 6 personas a la vez.
Ahora a todo el mundo le gusta jugar. A saber. El hecho de estar en competición ha debido crear un aliciente y despierta a la gente el interés que antes no tenía por la música.
Cuando pensaba en esto, me acordé de algo que me pasó hace ya bastantes años estando de vacaciones. Conocí a un chico marroquí en unos apartamentos donde veraneaba, que tenían un club de tenis en el que se podía jugar gratis todo el tiempo que se quisiese. Yo quedaba con este chico para jugar al tenis. Lo particular es que él nunca quería jugar un partido. Él quedaba conmigo todas las veces que quisiera, y a él le gustaba el tenis, pero no quería saber nada de la más mínima competición. Si yo quería jugar un partido tenía que quedar con alguno de mis otros conocidos en aquel sitio.
En definitiva… ¿es nuestra cultura competitiva por definición? Yo sé que cuando juego a algo lo hago para ganar, porque entiendo que el juego se embellece cuando pongo mi esfuerzo en ello. De hecho, me gusta que los demás hagan lo mismo, porque entonces el desafío es mucho mayor. Pero sin embargo, no desmerezco la actividad por el mero hecho de que sea competitiva en el caso de que me guste.
¿Tú qué dices?
En el curso de “Periodismo y Comunicación digital” que estoy realizando en la CEA nos han pedido que elaboremos un artículo periodístico sobre los beneficiados de la crisis. A continuación, el artículo en cuestión, porque lo considero un ejercicio de reflexión interesante.
Esta es la respuesta que deberían de dar los empresarios de ciertos sectores al ser interpelados sobre la situación económica. Y es que no llueve lo mismo para todos. La propia palabra “crisis” en japonés se escribe con un kanji que consiste en la unión de otros dos: “peligro” y “oportunidad“. Existen determinados colectivos y empresas que están viendo muy reforzada su posición en el mercado merced a la coyuntura económica. Son los que tradicionalmente se conocen como “Ganadores de la crisis”.
La economía clásica define ciertos productos como bienes inferiores. Éstos son bienes cuyo consumo desciende conforme aumenta la renta de las personas, y para Keynes y compañía estos eran el trigo, o el pan, si bien para nosotros podrían ser las gamas bajas de productos que compramos cuando no podemos/queremos permitirnos un modelo superior. Es evidente que este tipo de efecto se reproduce en el contexto actual.
Las compañías de seguros están haciendo su agosto cuando apenas estamos en los albores de Diciembre. La inseguridad reinante anima a muchas empresas cubrir la mayor parte de sus riesgos, como los pagos de sus clientes (agencias de factoring). También hay muchas personas que desconfían de los que los expertos han señalado como culpables de esta recesión, los bancos, por lo que las ventas de cajas fuertes están aumentando exponencialmente.
Igualmente beneficiadas están siendo las empresas intermediarias en la compra de oro, que muchos utilizan para que sus ahorros escapen a la volatilidad actual de los tipos. Así mismo, los “cobradores del frac” tienen hoy más trabajo que nunca, puesto que la morosidad se ha multiplicado por 3 en los 3 últimos meses.
También están de enhorabuena los mercados de segunda mano y de reparaciones: si no podemos comprar nuevos productos, tendremos que reparar los nuestros o comprar los ya usados por otros a un precio más asequible. Así se explica la acusada caída en las ventas de las principales empresas de la automoción y la amplia sonrisa que lucen nuestro zapatero y nuestro mecánico cuando nos los cruzamos por la calle.
Otro ganador de la crisis lo encontramos en el sector del ocio. Los videojuegos, que venían destapándose como un sector en alza han experimentado un aumento de ventas en plena crisis, a causa de que cuando no podemos salir a gastarnos los euros que otrora asomaban por nuestros bolsillos (¡o por lo menos eso parece!) optamos por el entretenimiento virtual, que nos permite divertirnos a un coste sensiblemente menor. Además, el cambio en este sector para convertir a las consolas en actividades sociales (juegos que simulan concursos, karokes, o bandas de música) ha propiciado especialmente esta migración.
De modo que como se dice habitualmente, nunca llueve a gusto de todos. No crea que todos los ejectivos de grandes compañías están a punto de tirarse desde la azotea de un rascacielos. Algunos están allí tumbados disfrutando de su margarita.
Quién no ha visto “Evasión o victoria”? Seguro que prácticamente nadie se ha podido escabullir de verla algún sábado o domingo después de comer. La historia que unió a Stallone y a Pelé por una buena causa (quién iba a decir que estos dos señores pudieran tener algo que ver en la vida…).

Pues hoy, bicheando por el interné, me he encontrado con los hechos reales en los que está basada aquella película. Aquí está el documento, cuya lectura recomiendo, porque merece la pena. Seguramente que tras conocer esta historia, John Huston pensó: “Ey, yo podría hacer una peli de esto”. Y voilà, así es como se inventó el sábado por la tarde tirado en el sofá después de comer. Luego ya fueron poniendo las motos y la fórmula 1 alrededor para ir rellenando y tal.
Ya era hora. Años yendo de tapeo con los colegas, y por fin sé de donde viene el nombre. La verdad es que me parece bastante curioso. Siempre me gusta enterarme de estas pequeñas historietas, me parece que le dan mucho color, y además siempre te pueden servir para meter la cuñita en una conversación y quedar como un tío culto (esto le viene muy bien a gente como yo, que vivimos de la apariencia pero que en realidad no tenemos ni puñetera idea de nada).
Podría contar la historieta yo mismo, pero es mucho mejor parafrasear a la misma wikipedia, que pa eso está. Además, ellos lo ponen mu mono.
“Se suele argumentar que el origen etimológico de la palabra tapa viene de la costumbre antigua de tapar las copas y vasos de vino en las tabernas y mesones con un trozo de pan o con una loncha de jamón, para impedir que entrasen moscas y mosquitos, o que se depositase polvo en el interior. Existen otras denominaciones de la tapa a lo largo del territorio español, de esta forma en el País Vasco se suele decir “poteo” al acto de ir de “tapas”, en Aragón y Navarra se denominan “Alifara”. A lo largo de la historia también se ha referido a las actuales tapas como avisillos o llamativos, por ser consumidos habitualmente antes de una comida principal.

Existen diversas versiones de transmisión oral acerca del origen de la tapa. Una de las más conocidas argumenta que se remonta a la Edad Media, durante el periodo del reinado de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII; se dice que debido a una enfermedad que padeció se vio obligado a tomar algunos sorbos de vino por prescripción facultativa, y para evitar los efectos del alcohol, tomaba pequeños bocados entre horas acompañando a la bebida. Tras restablecerse dispuso que en los mesones de Castilla no se sirviese el vino sin que fuera convenientemente acompañado por alguna ración de comida; con esta medida se lograba que los comensales no estuvieran tan afectados por el alcohol del vino, por lo que tapaban sus efectos.
Otra versión data la creación del término tapa en una visita del rey Alfonso XIII a la provincia de Cádiz, en la que se detuvo con todo su séquito a tomarse un vino de jerez en un mesón de la zona. Estando sentado en la terraza se levantó de repente una ventolera (corriente de aire), y al mesonero, intentando evitar que entrara algún polvo o arena de la playa en el vaso real, se le ocurrió como solución poner encima una rebanada de jamón para tapar el vaso. Parece ser que el recurso del mesonero fue muy del agrado del rey, ya que se comió la tapa y pidió otra similar. Sin embargo la certeza de la anécdota es dudosa, ya que de ser cierta, la arena habría quedado pegada a la grasa del jamón con toda seguridad, aparte de que está documentado el uso de lonchas de pan duro o platillos de comida para tapar los vasos ya desde el siglo XVIII. Sin embargo es curioso constatar como las dos versiones más populares atribuyen la intervención de reyes en el origen de la tapa, directa o indirectamente.
Una versión popular más simple cuenta que la tradición de las tapas nace de la necesidad de que los labriegos puedan comer algo que permitiera llegar a la hora de comer del mediodía con fuerzas para seguir trabajando, y que esta necesidad se cubría mejor si se tomaba un breve alimento acompañado con la ingesta de algo de vino. De esta forma a mediados del siglo XIX en Andalucía se ponían lonchas de queso, jamón o lomo en las bocas de los vasos de vino, tapando su contenido.
Otra leyenda cuenta que, durante el reinado de los Reyes Católicos, debido al aumento de los incidentes causados por los carreteros a la salida de las tabernas a causa de la gran cantidad de cerveza y vino ingerido, se obligó a los taberneros a servir la copa de vino o la jarra de cerveza con una tapa. Esta consistía en un plato con algo de comida fría, ya fuera jamón, queso, o lo que tuviera más a mano el tabernero. Los clientes debían primero acabar con la comida para poder quitar la tapa y así beberse el vino o la cerveza. Con esta medida se pretendía acabar con los incidentes de los carreteros, procurando que éstos salieran de las tabernas lo menos ebrios posibles.”
Pos ahí queda dicho. Me parece graciosa la de “tapar los efectos del vino”. Si fuera por eso, más de uno tendría que comerse dos docenas de jabalíses (se dice, así? no? mejor!) para rebajar las cañas que se trinca con cualquier excusa!